Sentada, viendo como el pensamiento se cuela en la pared aparecen oportunamente imágenes que acompañan a la soledad y el silencio, la mirada fija peca de concentración, se desenvuelven historias fantásticas y angustiantes, proyecciones de un futuro que casi se puede palpar con ese miedo a destruirlas, al fin y al cabo no hay nada que tocar, al fin y al cabo solo son ideas.
Reviso el celular y solo han pasado 3 minutos, me pregunto que cosa podría hacer, inspecciono nuevamente la lista mental de quehaceres posibles en un rango de tiempo acordable para que no me sorprenda la noche sentada aun como en la mañana; limpiar el piso: listo, limpiar la cocina: listo, arreglar el cuarto cachibachero: listo, repaso de nuevo la lista, presiento que falta algo y así encendiendo otro cigarrillo encuentro que la tarea perdida prevalece al ver un cepillo viejo que olvide poner en el cubículo de limpieza, así es, falta asear el baño, el maldito baño, no debe de estar tan sucio, hace apenas unas semanas lo lave. Entre al baño y como me suponía esas semanas se convirtieron en mas de un mes, de nuevo el baño estaba sucio.
Solté un suspiro grande, y así sosteniendo el cigarrillo, fui aventarme a la cama destentida, mire al techo, inhale mas nicotina, otra imagen se cuela por la cubierta del cuarto, esta vez la imagen era una proyeccion de mi persona enseñando a una bola de universitarios indispuestos, me veía con un traje sastre nada espectacular, se interrumpió un momento esa imagen para recordarme que ante tal fantasía B, tendría que aparecer una fantasía A, que era primero conseguir el trabajo, después de otra bocanada logre visualizar la proyección futurista, ahora me veía nerviosa en la silla de un escritorio desde el punto de vista del entrevistador, con mi sonrisa estúpida y mas nerviosa que nada, con una cara de no tengo ni puta idea de que decir, solo mis ojos suplicantes le decían al venidero jefe un contrátame esperanzador, un dame la oportunidad, en ese instante la colilla del cigarro me quema el dedo índice, despierto de la fantasía aun mas angustiada, me levanto y de paso veo otra vez el maldito baño lleno de sarro impregnado del olor húmedo del tiempo.
Basta, no puedo seguir así, dejare el cigarro, dejare de fantasear, maldita manía de pensar sin hacer, me propuse algo y lo he conseguido una belleza de proyecto de investigación que desde mi perspectiva es lo mejor que he hecho, puedo lograr lo que me proponga.
Mas esperanzadora que hace 15 minutos me siento de nuevo en el comedor, mi mano busca otro cigarrillo, como un androide programado mi vista se enfoca de nuevo en la pared, trato de evitarlo cerrando los ojos para no visualizar, para que los pensares se vayan a otro lado.
Es hipócrita de mi parte decirles que deje el cigarrillo, y que no puedo evitar ver la pared de nuevo, al menos ya tomo el ordenador para ver que puedo hacer en este limbo que me he impuesto ante el hacer, al menos, creo que puedo ir paso por paso, espero que se agilice mas mi cerebro y que mi voluntad me empuje contra este miedo sin sentido, confío en que ya pasara aunque me angustia tomar otra dosis de nicotina y ver que el agujero en la pared se haya agrandado arrastrando todo lo que hay en la casa, por eso hoy limpiare el maldito baño.

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