Y esperar confiando en que los horizontes cambien de curso llega a ser desgastante para los pies.
El
nudo en el estomago vuelve aparecer, sera mejor dormir un poco para
soñar lo impensable, darle un espacio infinito al poder de la mente,
beberla y observar pausadamente como se cae el licor de la verdad y
perder la cordura, sin miedo a las consecuencias.
Al
fin y al cabo es el sueño el que se vive no existe ese color realidad
turquesa que puede estar pintada en nuestras manos, un color que
contrasta con cualquier fondo llamado desision.
Basta de miedos,
basta de resistir ese muro incondicional y natural de errores.
Al
fin y al cabo son solo los sonidos silenciosos que sirven para
desahogar y descansar el alama, esos sonidos que solo sirven para darle
el ritmo presiso a esta sinfonia llamada caminata que indudablemente
llegara a su final, asi , tan simple, como uno mismo.
Llegara tal vez sin aplausos,
tal vez sin sonrisas,
tal vez con una inevitable apatia.
Al
fin y al cabo sonata es, meramente tuya, el único aplauso que se
escuchara es la que tus palmas darán, eso, si has encontrado la forma de
desatarlas.