jueves, 21 de abril de 2016

Mesas rinconeras

No hay mesas rinconeras para solitarios, con medios tonos, la mayoría vienen de 4 o 2 asientos, el par predomina, tiene uno que esperarse para que le den una mesa alta al menos no con tantos asientos vacíos.

Llena de ganas por un café caliente para abrigarse con la espuma del capuchino ante este clima que llueve y solloza por ahora lentamente.

Después de 2 cigarros bien inhalados, espera uno a que la odisea del trayecto de sur a norte valga la pena, tanto ajetreo por nada mas saber el precio de un libro, por resguardarse en el santuario cafetero, profético, sin nada en la panza mas que unos dulces que animan el paladar.

Quiero que el deseo del resguardo se cumpla antes de que las circunstancias estén en contra; antes de que llueva mas fuerte y que el transporte publico se inunde de hedores humanos, de miradas cansadas en el regreso a casa.

Y así como así, la escritura acompañante de los solitarios hace una pausa ante la desesperante espera. Hace que los pensamientos enclaustrados  por la rutina y la procrastinación salgan disparados como granos de café para alentar en que al menos una mesa se desocupe y el plan inútil cobra efecto.


domingo, 23 de marzo de 2014

Solo el

Son las 6:00 am de la mañana, el sueño se me ha escapado por la ventana, escucho los ruidos sexuales de las palomas apareándose, noto que los primeros haces de luz iluminan poco a poco la habitación. Trato de cerrar de nuevo los ojos, pensar en calmar mi mente, tranquilizar mi respiración para que de nuevo me sumerja en la inconsciencia de mis deseos, esos que no se pueden leer bien mientras estas despierto.

Me levanto a revisar si aun hay cigarrillos en la cajetilla abandonada hace 3 días encuentro convincentemente uno,  encendiéndolo inhalo la bocanada de nicotina lentamente, muchos pensamientos están en mi cabeza tantos que no me permiten dormir en paz, diálogos de personas aconsejándome lo que seria mejor para mi, inspecciones en donde he repasado el laberinto de mi mente, leyendas de autores que he visto en los libros y en las redes sociales ahora accesibles hasta en los relojes de mano, donde ponen los consejos mas universales para estar bien, cosas como dejar el pasado, vivir el presente, estar con el universo y la tranquilidad de las acciones, que es el karma y no se cuantas cosas mas.

Empiezo a sentir un vacío peculiar mientras pienso mas tonterías, empiezo a añorar situaciones, hasta confesarme que en realidad este insomnio fugaz es provocado por la añoranza remembrando a mis amigos y el ir al café con ellos, aventurarme a explorar nuevas cosas, lugares y demás, enseñarles y que me enseñen como ven al mundo, extraño la playa, la puesta del sol, el masaje que da la arena a la planta de tus pies, acostarme y solo ver el cielo azul con el follaje de una palmera solitaria. Extraño cansarme al caminar, que mis piernas estén descubiertas abandonando el uso del pantalón por que el sol de una playa te alimenta la piel, comienzo a aborrecer el paisaje cemento de la ciudad, el ruido de los autos, el aire contaminado, el sol seco que impregna el pavimento y te hace sudar hasta que tu piel quede como pegamento por el polvo de las calles.

Y a pesar de que tengo todos estos pensares y que los puedo trasladar al papel como mandamientos de la vida, teniendo a la concentración de mi lado y animándome a crear después de tantas semanas de bloqueo creativo lo que en verdad siento, decido terminar mi dosis de nicotina e ir a la habitación, el todavía esta despierto a pesar de que no ha dormido en toda la noche, sus ojos grandes tratan de abrirse al verme entrar, al acostarme junto a el siento el calor de su cuerpo, mi hermoso gato humano, se arremolina junto a mi, sus patas acarician mi rostro y mi estomago, ronronea para que pueda dormir tranquila, al comenzar la mañana por fin puedo descansar, por ahora no importa con que ideas saboteadoras me despertare, solo se que esta conmigo, paciente siempre paciente a que me duerma junto a el.


 

martes, 18 de marzo de 2014

Coladera en la pared



Sentada, viendo como el pensamiento se cuela en la pared aparecen oportunamente imágenes que acompañan a la soledad y el silencio, la mirada fija peca de concentración, se desenvuelven historias fantásticas y angustiantes, proyecciones de un futuro que casi se puede palpar con ese miedo a destruirlas, al fin y al cabo no hay nada que tocar, al fin y al cabo solo son ideas.

Reviso el celular y solo han pasado 3 minutos, me pregunto que cosa podría hacer, inspecciono nuevamente la lista mental de quehaceres posibles en un rango de tiempo acordable para que no me sorprenda la noche sentada aun como en la mañana; limpiar el piso: listo, limpiar la cocina: listo, arreglar el cuarto cachibachero: listo, repaso de nuevo la lista, presiento que falta algo y así encendiendo otro cigarrillo encuentro que la tarea perdida prevalece al ver un cepillo viejo que olvide poner en el cubículo de limpieza, así es, falta asear el baño, el maldito baño, no debe de estar tan sucio, hace apenas unas semanas lo lave. Entre al baño y como me suponía esas semanas se convirtieron en mas de un mes, de nuevo el baño estaba sucio.

Solté un suspiro grande, y así sosteniendo el cigarrillo, fui aventarme a la cama destentida, mire al techo, inhale mas nicotina, otra imagen se cuela por la cubierta del cuarto, esta vez la imagen era una proyeccion de mi persona enseñando a una bola de universitarios indispuestos, me veía con un traje sastre nada espectacular, se interrumpió un momento esa imagen para recordarme que ante tal fantasía B, tendría que aparecer una fantasía A, que era primero conseguir el trabajo, después de otra bocanada logre visualizar la proyección futurista, ahora me veía nerviosa en la silla de un escritorio desde el punto de vista del entrevistador, con mi sonrisa estúpida y mas nerviosa que nada, con una cara de no tengo ni puta idea de que decir, solo mis ojos suplicantes le decían al venidero jefe un contrátame esperanzador, un dame la oportunidad, en ese instante la colilla del cigarro me quema el dedo índice, despierto de la fantasía aun mas angustiada, me levanto y de paso veo otra vez el maldito baño lleno de sarro impregnado del olor húmedo del tiempo. 

Basta, no puedo seguir así, dejare el cigarro, dejare de fantasear, maldita manía de pensar sin hacer, me propuse algo y lo he conseguido una belleza de proyecto de investigación que desde mi perspectiva es lo mejor que he hecho, puedo lograr lo que me proponga.
Mas esperanzadora que hace 15 minutos me siento de nuevo en el comedor, mi mano busca otro cigarrillo, como un androide programado mi vista se enfoca de nuevo en la pared, trato de evitarlo cerrando los ojos para no visualizar, para que los pensares se vayan a otro lado.

Es hipócrita de mi parte decirles que deje el cigarrillo, y que no puedo evitar ver la pared de nuevo, al menos ya tomo el ordenador para ver que puedo hacer en este limbo que me he impuesto ante el hacer, al menos, creo que puedo ir paso por paso, espero que se agilice mas mi cerebro y que mi voluntad me empuje contra este miedo sin sentido, confío en que ya pasara aunque me angustia tomar otra dosis de nicotina y ver que el agujero en la pared se haya agrandado arrastrando todo lo que hay en la casa, por eso hoy limpiare el maldito baño.


domingo, 11 de agosto de 2013

Vivído...

La confusión reinaba en esos segundos que parecen permanentes,
algo en mi quería saber quien había desatado tanta furia,los que me acompañaban en ese momento me hablaban de la existencia de dos brujas que peleaban entre si llamadas por el color de su atuendo.


No se sabia quien había comenzado primero el cataclismo
y entre tanta destrucción tenia que saber el origen del pleito.
Después de varios artilugios pude escabullirme hacia el norte
del condado, donde la bruja de atuendo negro me recibió extrañamente sin ninguna resistencia.

Era normal pensar que dicha dama fuera la causante de este conflicto representación del mal fulminante en que el poder

sin justicia impera.
Fuera de la platica mediática, las premisas que exhalaba desde sus dulces labios concluyeron con un:

-hay males necesarios-.

Existía tristeza en su mirada, pero una fortaleza imperaba en el porte que lucia, me retire sin insistir en mas preguntas, me dio la impresión que la semilla de la nobleza actuaba de extrañas maneras.

Sin pensarlo me dirigí al sur, aun mas confundida en esa ilógica manera de pelear sin sentido, encontrándome con la bruja del atuendo blanco,la pureza en sus ojos denotaba tranquilidad, la suavidad de su voz renacía con pueriles acentos, sin embargo su platica mediática hacia que la premisas en base a su razonamiento comenzaran a sonar demasiado elocuentes.


-a toda costa se hará lo correcto-
 
Solo su mirada observándola ahora con mas atención, empezaba a desorbitarse, mientras veía las muertes de sus guerreros caer uno a uno ante la atmósfera volcánica.

Salí de ahí, aturdida dejando a la bruja blanca con el
soliloquio de su grandeza, me fui a la mitad de la batalla,
mientras se desataba el combate sangriento aunada con las
voces de dolor de los guerreros, caoticamente se empezaba
a desmoronar todo el escenario, un grito desgarrador salio de mi pecho un grito que paralizo todo, termine desmayándome
para despertar con la mirada fija en el techo de mi cuarto.

sábado, 8 de junio de 2013

Quisiera ser un gato.


Quisiera ser gato, y que no me importe el afecto de los demás, ser libre, sentir mi naturaleza sin un dejo de culpa, sin miedo a trepar árboles o brincar azoteas.

Tener sexo con cualquier gato alpha y vivir la maternidad cuando se me antoje sin miedo a arrepentirme de si fue o no una buena decisión.

Acostarme en una pradera mientras el sol calienta mi pelaje y mis patas, jugar con los ratones y los hilos de las sabanas, sonreír si me acarician y atacar con mis garras al que me haya maltratado, sin miedo a que juzguen mi comportamiento.

Observar a los crueles humanos, por que así son crueles y egoístas, el cómo mienten todo el tiempo de quienes son verdaderamente por que tienen "reglas". Que infelices son algunos, siendo algo que no son.

En mis ojos se pueden ver galaxias de muchos colores, y una minúscula caza me enseña a preservar mi instinto que es lo único que me sirve para sobrevivir, no necesito entender las matemáticas, ni las fórmulas químicas, ni las transacciones financieras para obtener lo que quiero que es sólo un poco de comida y un lugar seguro para dormir.

Me la pasaría observando los objetos graciosos que se mueven con el viento, afilaría mis garras en una hermosa corteza de árbol y mientras lo hago estiraría todo mi cuerpo para despolvarme la pereza por que es hora de jugar.

Y lo más importante de todo es que saltaría sin miedo, por que confió en mi cuerpo e instinto para calcular el impulso del salto y si caigo, caería siempre sobre mis cuatro patas.

Saltando y brincando sin temor al arriesgarme a pesar de algunos golpes que me llevaría.
Por que el aprender de ello sería imprescindible para sobrevivír sin conflictuarme en el error de haberme caído.

sábado, 1 de junio de 2013

Equivocación

Conforme pasa el tiempo, te das cuenta que las relaciones que tienes ahora pueden llegar a ser perdurables, que tienen sus cimientos, y que a pesar de eso siempre conservan cierta frágilidad.

Y en ese lapso de tiempo realizas la rutina básica del humano; Te caes, te levantas, aprendes, te traicionas, te ligeras, pagas precios por que hay consecuencias, todo eso para demostrar que no se podrán encontrar todas las respuestas, que siempre estas en constante cambio, que no te casas con una idea por muy terco que seas, el destino se encargará de recordarte que no tienes él control de los demás pero si el control de tu vida, que aveces será difícil encontrarle la combinación correcta.

Me perdonó de nuevo y las veces que haga falta , me doy la oportunidad de vivir, de aceptar cada error como una lección, de empezar de nuevo una y otra vez, de aprender lo benéfico de las situaciones por mas que estas tengan un panorama desolador.

Me perdonó, me reconstruyó, haré todo lo que este en mis manos para seguir así y si no lo hiciese que mi persona me lo demande.

sábado, 18 de mayo de 2013

Otra cosa

Cada día que tomo el bus veo el mismo gato muerto boca arriba en la banqueta con sus patitas tiesas, con una expresión de dolor interesante, como si lo hubieran envenenado, pareciese como si los últimos minutos hubieran sido de un sufrimiento maullador sofocante.

Nadie se ha atrevido a arrojarlo en los contenedores de basura, simplemente lo ve uno desintegrarse conforme pasan los días, semanas y hasta el momento dos meses.

Quise escribir acerca de el, aunque pareciera morbosa o amarillista, quise escribir algo diferente a premisas parafrasearles, a descripciones de muestras, a indicadores de estudio, algo diferente a un marco teórico o a las benditas variables y la maldición del sesgo de error de una tesis que parece interminable. 

Quise apartarme de todo eso y comenzar a describir las imágenes que se me han quedado ahí en el archivo visual de mi cerebro con su pie de foto a un lado, para después comentarlo algún día. Debo confesar que aveces no son fotografías humanas las que almaceno en dicho archivo, aveces son imágenes retorcidas de sueños que van apareciendo aunque este despierta o dormida, el inconsciente me suele alertar de mi estado de salud en cualquiera de los dos aspectos antes mencionados. 

He tenido la idea imaginativa de incrustar un popote de acero algo afilado en la punta de alguna de mis costillas, introducirlo lentamente hasta que tope con el pulmón para que así pueda sacar la nicotina de un par de años. Aparecería primeramente un humo grisáce y al clavarla mas al pulmón succionaría finalmente la sustancia negruzca que se pega en el y por fin respiraría sin tanto esfuerzo, correría sin cansarme tan rápido, me sentiría ligera como cuando era niña brinconteando en el cerro que era mi casa, teniendo esa sensación de ligereza tan vivida de que el viento jugaba conmigo todo el tiempo.

También he tenido la idea fantasiosa de la existencia de un enjuague bucal poderoso donde al primer contacto con mi boca inmediatamente calmaría el dolor de mis encías al sangrar, donde blanqueara mágicamente todos mis dientes convirtiendo el hedor metálico en un aliento fresco, donde no tuviera miedo de morder frutas, como cuando era niña y luchaba con las ramas de los arboles para conseguir mangos, limones o tamarindos. Yo conquistaba los árboles y los abrazaba a pesar de su corteza rugosa.

Una cosa siempre he conservado, la habilidad de observar el cielo, de oler lo que me rodea, de maullar con los gatos contemplando su intensa curiosidad.