Tengo que empezar diciendo que preciso en tener una debilidad por las mujeres rubias.
Desde que tengo memoria me he portado con ellas, bastante atenta, las procuro, las guío, son tan delicadas , me provocan una ternura incontenible e inconsciente.
Y después de este sueño algo intimo empecé a recordar ese patrón perspicaz que me ha acompañado en el viaje de mi vida, todas ellas rubias, todas ellas personajes que participaron en los ejes de mi vida, llena de colores marrones y algunos azules turquesa que me gustaría narrar como ahora.
La primera de ellas se llamaba Mónica una chica con unos preciosos ojos azules y una boca de fresa antojable, su cabello lo recuerdo algo enmarañado, linda, bastante inocente, bastante estudiosa, compañera de la primaria.
El uniforme le quedaba perfecto ese rojo de la falda combinaba con sus labios y sus pómulos enrojecidos.Una amiga ciertamente delicada, algo aprensiva y bastante presionada por sus padres, continuamente le prohibían que saliera a jugar, por aquello de que la gente animalada de la costa se propasara con ella y terminara maleandola, convenciéndola que ser guera es mejor que tener la piel tostada, convenciéndola de que se pusiera shorts mas cortos y playeras mas pegadas para que se subiera el calor ahi entre las piernas... que fuera a la playa para que se relajara... convenciéndola que el decir malas palabras era liberarse. Se fue a los dos años que estaba en el puerto ... su familia huyo a algún estado del centro.

