Me cuesta trabajo quitarme la piel y empezar de nuevo, las rodillas me duelen, las bolsas de mis ojos parecen permanentes. Dios, que pase esto rápido y sin pensarse. No he dormido bien , parece que las pesadillas de la duda me trastornan, parece que el miedo al futuro se ha convertido en el boogeyman de mis sueños.
Tendría que desintoxicarme de la lógica, practicar mis lineas de actuación, para que cuando se abre el telón encuentren otro personaje, no se si sea mejor o peor, pero si confío en que sea sumamente diferente.
Tendría que callarme algunos pensamientos no diciéndolos, volver a buscar tesoros filosóficos en mi mente, resguardándolos en mi corazón, hasta que encuentre el indicado a quien decirle la ubicación del mapa.
Armaría todo un plan estratégico para tener un estilo de vida mejor, comería frutas y verduras y dios sabe que me encantaría desayunar a una hora digna, comer sustancialmente, cenando moderadamente.
Bajaría de rango la nicotina de mi sangre, bebería esa aguita que ataranta solamente para divertirme, no para ahogar mis penas desflorando mi rabia y mi furia de la manera mas fácil y tramposa posible, convirtiendome al final, en una triste payasa patética.
Y finalmente iría a una iglesia como al principio de este viaje , a oler sus sillas de madera, esa agua bendita con flores marchitas,ese aire purificante donde desintoxica mis sabios pulmones, ungirme en la cupula como la unica protección que conozco, donde puedo alejarme de todo, respirando, siendo yo misma.