La confusión reinaba en esos segundos que parecen permanentes,
algo en mi quería saber quien había desatado tanta furia,los que me acompañaban en ese momento me hablaban de la existencia de dos brujas que peleaban entre si llamadas por el color de su atuendo.
No se sabia quien había comenzado primero el cataclismo
y entre tanta destrucción tenia que saber el origen del pleito.
Después de varios artilugios pude escabullirme hacia el norte
del condado, donde la bruja de atuendo negro me recibió extrañamente sin ninguna resistencia.
Era normal pensar que dicha dama fuera la causante de este conflicto representación del mal fulminante en que el poder
sin justicia impera.
Fuera de la platica mediática, las premisas que exhalaba desde sus dulces labios concluyeron con un:
-hay males necesarios-.
Existía tristeza en su mirada, pero una fortaleza imperaba en el porte que lucia, me retire sin insistir en mas preguntas, me dio la impresión que la semilla de la nobleza actuaba de extrañas maneras.
Sin pensarlo me dirigí al sur, aun mas confundida en esa ilógica manera de pelear sin sentido, encontrándome con la bruja del atuendo blanco,la pureza en sus ojos denotaba tranquilidad, la suavidad de su voz renacía con pueriles acentos, sin embargo su platica mediática hacia que la premisas en base a su razonamiento comenzaran a sonar demasiado elocuentes.
-a toda costa se hará lo correcto-
Solo su mirada observándola ahora con mas atención, empezaba a desorbitarse, mientras veía las muertes de sus guerreros caer uno a uno ante la atmósfera volcánica.
Salí de ahí, aturdida dejando a la bruja blanca con el
soliloquio de su grandeza, me fui a la mitad de la batalla,
mientras se desataba el combate sangriento aunada con las
voces de dolor de los guerreros, caoticamente se empezaba
a desmoronar todo el escenario, un grito desgarrador salio de mi pecho un grito que paralizo todo, termine desmayándome
para despertar con la mirada fija en el techo de mi cuarto.
algo en mi quería saber quien había desatado tanta furia,los que me acompañaban en ese momento me hablaban de la existencia de dos brujas que peleaban entre si llamadas por el color de su atuendo.
No se sabia quien había comenzado primero el cataclismo
y entre tanta destrucción tenia que saber el origen del pleito.
Después de varios artilugios pude escabullirme hacia el norte
del condado, donde la bruja de atuendo negro me recibió extrañamente sin ninguna resistencia.
Era normal pensar que dicha dama fuera la causante de este conflicto representación del mal fulminante en que el poder
sin justicia impera.
Fuera de la platica mediática, las premisas que exhalaba desde sus dulces labios concluyeron con un:
-hay males necesarios-.
Existía tristeza en su mirada, pero una fortaleza imperaba en el porte que lucia, me retire sin insistir en mas preguntas, me dio la impresión que la semilla de la nobleza actuaba de extrañas maneras.
Sin pensarlo me dirigí al sur, aun mas confundida en esa ilógica manera de pelear sin sentido, encontrándome con la bruja del atuendo blanco,la pureza en sus ojos denotaba tranquilidad, la suavidad de su voz renacía con pueriles acentos, sin embargo su platica mediática hacia que la premisas en base a su razonamiento comenzaran a sonar demasiado elocuentes.
-a toda costa se hará lo correcto-
Solo su mirada observándola ahora con mas atención, empezaba a desorbitarse, mientras veía las muertes de sus guerreros caer uno a uno ante la atmósfera volcánica.
Salí de ahí, aturdida dejando a la bruja blanca con el
soliloquio de su grandeza, me fui a la mitad de la batalla,
mientras se desataba el combate sangriento aunada con las
voces de dolor de los guerreros, caoticamente se empezaba
a desmoronar todo el escenario, un grito desgarrador salio de mi pecho un grito que paralizo todo, termine desmayándome
para despertar con la mirada fija en el techo de mi cuarto.


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