Así tan enfrente en el espejo veo como las ojeras van cumpliendo su función, me dictan que es la experiencia o la apatía las posibles madres que las engendraron.
No me avergüenzo de mi nuevo rostro cansado, de mi cuerpo un poco mas gastado de lo normal, de mi vientre un poco abultado por la posición de la silla al estar mas de 12 horas en la computadora portátil.
De que se me ha ensanchado el cuerpo, de que mis caderas van aumentando de talla, de que mi rostro se va transformando continuamente.
No me importa las batallas que he logrado ganar y otras en las que he perdido, finalmente he peleado, he sentido las sangre en mi boca tras que te den un golpe y también el dolor del puño al golpear.
Sin embargo, no tiene mucho caso pelear, se gasta energía y aveces aparecen mas ojeras de lo normal.

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